Nuevo alcalde en Cali: qué esperar en el año de Habitat III
Jorge Bela, Gestor Comunitario de Cali
Cali, 13 enero 2016
En Colombia existe una estricta limitación de mandatos en el ámbito municipal: un alcalde no puede presentarse a la reelección, aunque si puede a optar a nuevos mandatos con posterioridad. Esta medida, diseñada para evitar que los alcaldes se perpetúen en el poder utilizando los resortes del poder, tiene como contrapartida la dificultad de establecer políticas a largo plazo, ya que a menudo los nuevos alcaldes rechazan, por razones políticas, las medidas iniciadas por sus predecesores. En algunas ciudades, como Medellín, la lealtad institucional por parte de alcaldes sucesivos, aun de distinto signo político, ha permitido obtener avances significativos.
Maurice Armitage ha tomado posesión el 1 de enero como nuevo alcalde de Cali, sustituyendo a Rodrigo Guerrero, cuya gestión ha sido considerada como positiva para la ciudad. Al igual que Guerrero, Armitage ha logrado la victoria electoral mediante la formación de un movimiento político propio, algo que ya viene siendo habitual en Colombia tras el debilitamiento de los partidos políticos tradicionales. Se trata de un empresario, sin experiencia política previa, que ha sufrido dos secuestros, en una ocasión por parte de las FARC, y en otra por parte de delincuentes comunes.
En su programa Armitage se ha comprometido a continuar las líneas de actuación principales del gobierno de Guerrero, y ha afirmado que su propósito es “construir sobre los construido”. Aunque aún es pronto para conocer en detalle su programa de gestión, del programa electoral se deduce una voluntad de seguir con los proyectos principales.
En lo que al transporte público se refiere, el programa contempla seguir reforzando el MIO construyendo nos nuevas troncales y nuevas estaciones. Tiende la mano a los conductores de los buses tradicionales, que han mantenido una relación conflictiva con la administración saliente, afirmando que solo serán retirados cuando estén en funcionamiento las nuevas líneas, y que recibirán compensación justa por sus buses chatarrizados, y seis meses de compensación salarial en el caso de que no pueden ser empleados en el MIO. También realiza una apuesta fuerte por el fomento del uso de la bicicleta, garantizando la construcción de 224 kilómetros de ciclorutas, y la creación de un sistema público de bicicletas. Finalmente, apuesta por construir teleféricos integrados con el MIO para facilitar el acceso a las comunas ubicadas en las laderas.
En lo que respecta a la ordenación territorial, la nueva administración apuesta por seguir redensificando el centro de la ciudad, renovando las zonas históricas y las más deterioradas. También apuesta por continuar reubicando a los habitantes del jarillón del Cauca, que se convertirá en un parque lineal, que se sumará a los de los ríos Cali, Aguacatal, Cañaveralejo, Lily, y Meléndez. También se buscará mejorar la integración regional, mediante la construcción del corredor verde, como arteria intermodal de transporte, mejorando las entradas y salidas de la ciudad y ampliando vías clave, como la que une Cali con Jamundí. También se propone dar continuidad a las políticas de prevención y combate al cambio climático de la administración actual.
Un aspecto crucial en el programa de Armitage es el refuerzo a la atención a las víctimas y desplazados por los conflictos armadas, mediante programas de formación, programas de atención urgente e incremento de gasto social en las comunidades en que este colectivo se concentra. En lo social destaca la creación de un mínimo vital de alimentos, que evite el hambre en colectivos vulnerables, como las madres gestantes y los niños. Y también una profunda reforma del sistema educativo.
Durante los próximos meses serán determinantes en la elaboración del plan de trabajo de la nueva alcaldía. Aunque sin duda las políticas y los programas tendrán diferencias considerables frente a los implementados por la administración saliente, la voluntad de continuar las líneas generales de los más importantes, frente a una ruptura total, puede considerarse como un aspecto muy positivo.
Foto credit: Jorge Bela
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Cali’s new mayor: what to expect in the year of Habitat III
Jorge Bela, Cali Community Manager
Cali, 13 January 2016
The strict term limits that Colombia imposes on local governments can substantially complicate the implementation of long-term policies and projects. Mayors cannot run for two consecutive terms, a measure designed to make it impossible for them to perpetuate themselves in power. They can run again after a one-term wait. In a highly polarized society, term limits means that, for political reasons, incoming administrations reject most of the initiatives of their predecessors, thus bringing long-term projects to a halt. Institutional loyalty has made it possible to overcome this problem, most famously in Medellin, where mayors of alternating parties have maintained key initiatives from their predecessors, allowing the city to advance at a rhythm rarely seen elsewhere in Colombia.
Maurice Armitage took office in Cali on January 1st, in place of Rodrigo Guerrero. Guerrero’s term is generally regarded as positive for the city. Like his predecessor, Armitage won the election by creating an ad hoc coalition, something that is becoming increasingly frequent in Colombia, as the strength of the traditional parties is waning. He is a self-made businessman, without previous political experience. He was even kidnapped twice while in office.
Armitage’s administration says it will continue along the main lines of the outgoing administration. The new mayor has vowed to "build along what has already been built." Such starting point is a relief, especially if we consider the high levels of polarization seen in Bogotá. It is, nevertheless, still too soon to know what the actual Armitage administration will be like.
As for public transportation, Armitage’s administration vows to continue to strengthen the MIO – as the mass transit system is called – building new lines and new stations at the existing ones. It also has started to repair relations with the operators of the traditional bus systems, which had conflict-ridden dealings with the Guerrero administration. As a result, the old buses will not be taken out of operation until the new lines are completed; operators will receive fair compensation for buses taken out of service; and drivers that are not hired for the MIO will receive six months’ pay compensation. The support for bike transportation will continue: 224 kilometers of dedicated bike lanes will be completed. A public bike borrowing system will also be implemented. In addition, a cable car system, integrated with the MIO, will allow access to neighborhoods located on the hillsides.
Regarding urban planning and zoning, Armitage will continue the policies that seek to densify the urban core, renew the historical center, and improve the most deteriorated areas. It also supports efforts to relocate the vulnerable population that lives in Jarillón, near the Cauca River, an area which will be converted into a linear park. The new park will be integrated with similar parks along the Cali, Aguacatal, Cañaveralejo, Lily and Meléndez rivers. The Green Corridor project will also be continued to serve as a multimodal transportation system that will improve the integration of the city with its suburbs. Integration will also be fostered by improving the exit and entrance points, where traffic tends to be more congested, and enlarging key highways, such as the Jamundí corridor. The policies regarding the prevention and mitigation of the effects of climate change will also be continued.
A key aspect of Armitage’s electoral platform is the support of the victims of the armed conflicts. Educational programs focus on increasing social spending in the neighborhood where the victims tend to live, and urgent relocation programs will be implemented. In addition, a minimum food allowance will be established for expecting mothers, infants and other vulnerable people. A profound reform of the educational system is also being called for.
It is still too soon to say how the Armitage administration will tackle the multiple challenges facing Cali. The next few months, as the new general plan is being developed, will be critical in this regard. Still, the will to continue the most successful policies of its predecessor, as well as major long-term projects, such as the Green Corridor, create a light of hope for Cali’s new municipal administration.
Photo credit: Jorge Bela
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